La historia que cuentan, ¿es cierta?

Publicado por Daniel Sebastián , 5 de febrero de 2011 21:58

Desde bien pequeño la historia me ha apasionado. Además de informática, era la única asignatura del colegio para la que no tenía necesitaba estudiar y siempre iba por delante. Pero ese es otro tema...

Hace unos meses descubrí unos podcast que hablaban de historia. Personajes, sucesos, fechas, lugares... Y me apasioné.

Sin embargo, dentro de la historia, hay una en particular me toca de cerca. Es la historia bíblica. Se puede decir que llevo unos 23 años estudiando la Biblia y su historia. Como resultado he llegado a comprender y aprender muchas cosas.

Entre estos podcast de historia suele ocurrir que hablen de algún personaje bíblico, como Jesús. En algunos casos se llevan al programa a "estudiosos" supuéstamente bien formados en la materia. De igual modo ocurre con los documentales de TV.

Hago un kit-kat (pausa). Me centro en documentales y podcast de Biblia por que es lo que mejor conozco. Retomo.

A veces tras llevar un rato escuchando estos documentales/podcast tengo que apagar y dejarlo de la cantidad de estupideces sinsentido que dicen. Cosas que nunca dan pruebas, todo el rato se pasan diciendo "En mi opinión", "Yo creo", "Deduzco...", "A mi modo de ver...".

Señores: La historia está escrita y no se puede modificar. Dejen de rellenar aquello que no comprenden. Dejen de meter "sus" ideas donde no pueden entrar ni a presión. Dejen de mancillar la verdad.

Recuerdo con sorna una película muy famosa sobre el arca de Noé. Además de no acertar ni una, lo primero que me llamó la atención es que Lot y Noé eran contemporaneos. Resulta que Lot era contemporaneo de Abrahám, no de Noé. Pero así las cosas...

El tema es que si ahí puedo averiguar que los "estudiosos" se equivocan metiendo la pata hasta el fondo, no dejo de preguntarme si en el resto de historias que escucho, estudio, leo y veo también se equivocan.

¿Quién me asegura a mi que la historia de Napoleón no está modificada en base a las ideas e imaginación de tal arquólogo? Ya no se cual es la realidad, en cual puedo confiar. Es triste...

Desde estas líneas quiero pedir HISTORIA REAL EN TODOS LOS TEMAS, no más invenciones.

Y también animaros a leer historia, que estoy seguro que no toda está tan tergiversada y, en el fondo, la historia puede llegar a ser como un cuento maravilloso.

Gracias.

Antonio Puerta

Publicado por Daniel Sebastián , 4 de febrero de 2011 0:21


Dos, solo dos. Esa es la cifra de futbolistas que me han llegado al corazón, por los cuales he sentido un sentimiento y solo uno de los dos me hizo llorar de tristeza, de rabia, de coraje y tanto preguntarme ¿por qué?.

El primero, el incombustible Raul Gonzalez Blanco (Eterno 7 del Madrid) y, el segundo, el que se llevó mis lágrimas consigo, Don Antonio Puerta (Inmortal 16 del Sevilla).

Ocurrió un 25 de Agosto, hace algo más de 3 años. Pero parece que fue ayer. Aún recordándolo me estremezco. Antonio caía al suelo inconsciente. Antonio se iba a enfrentar a sus últimas horas de vida.

Recuerdo como al verlo por la televisión me puse nervioso. Como seguía minuto a minuto en internet y la radio lo que pasaba con él, los partes médicos... Todo.

Hasta la triste noticia de su muerte. Dejaba viuda, huérfano, familia abatida y también un club con el corazón quebrantado.

No soy ni radical ni fanático del futbol. Disfruto del buen espectáculo lo de quien lo de, aunque con simpatía al equipo blanco. Pero aquello que pasó paralizo a toda España y parte del extranjero.

Recuero que días antes se hablaba del posible fichaje de Puerta por el Madrid, pero nunca sabremos si habría llegado.

Sea como sea, quise recordar hoy al gran Puerta, que logró lo que nadie había conseguido hasta entonces Unir béticos y sevillistas. Solo por eso merece pasar a la historia, al menos del futbol. Y, de paso, gracias a lo que le ocurrió, ahora en TODOS los estadios de futbol hay desfibriladores portátiles, por si acaso. Tengo entendido que ya han salvado vidas... Lástima que siempre tenga que ocurrir una desgracia para que la gente reaccione.

Por supuesto no me quiero olvidar tampoco de Daniel Jarque, del Español. Y del primero que vi caer al terreno de juego, Feher, del Benfica, que dejó la imagen de un Jose Antonio Camacho destrozado llorando a moco tendido en medio del cesped.

Mi historia con los libros

Publicado por Daniel Sebastián , 30 de enero de 2011 13:25

En estos últimos días ha renacido en mi las ganas de leer libros. Y reflexionando en mi pasado literario, me dieron ganas de escribir estas líneas, que espero den esperanza de que en este país que habito, España, no todo está perdido. La gran mayoría de sus habitantes no leen ni los letreros de las tiendas, pero aún quedamos un irreductible grupo de lectores que amamos el olor de las páginas de un libro, pero mucho más su contenido.


Si me permites, te contaré lo más resumidamente posible como ha sido mi experiencia con los libros.

Siendo pequeño mis padres eran ávidos lectores, pero no lograban que yo siguiera sus pasos. Eso sí, pasaba incontables horas leyendo y releyendo comics de Mortadelo y Filemón, 13 Rue del Percebe, Zipi y Zape, Asterix y Obelix... Pero no había manera de que yo leyese un libro.

En cierta ocasión mi padre hizo un viaje de trabajo que lo mantuvo lejos de casa unos días. A la vuelta me trajo un regalo, un libro de Roald Dahl. El título de ese libro era: "Danny el campeón del mundo".

Aquel libro fue como descubrir el cielo. Lo devoré como si de un trozo de tarta de chocolate fuese. Y volví a devorarlo con las mismas ansias. Se había forjado un vínculo nuevo en mi vida, un vínculo que me acompañaría el resto de mi vida, al menos hasta el presente. El amor entre la literatura y yo.

Después de ese maravilloso libro leí otro famoso titulado "El pirata garrapata". Lo habré leído más de 5 veces... También está "Naricitas, tirador de lanza". Pero esos, a fin de cuentas, eran libros para niños. Y como todos los niños, también crecí y conmigo las ganas de aumentar el nivel de mis lecturas.

Así fue como empecé a leer libros de "mayores". Si no recuerdo mal el primero de estos libros fue un regalo que me hicieron "Asesinato en el Orient Express", de Agatha Crhistie. Maravillosa escritora que llegó a lo más hondo de mi corazón. Me encantaba como escribía, en especial los libros del famoso detective Hercules Poirot. Mi tío me regalo más de 15 libros de ella y, con el tiempo, compré muchos más.

Pero para mi sería difícil escoger un escritor, o escritora, favorito. Sin duda Agatha C. tuvo mucha importancia en mi vida, supuso un cambio. Pero también está Christian Jaqc, que gracias a sus fantásticos libros sobre Egipto descubrí un mundo de pasión como era el de la historia, la arqueología, el pasado.

También tengo que hacer mención especial de otro escritor que ha logrado mantenerme atado a un libro de inicio a final con la mínima pausa. Su nombre Tom Clancy. Cuando empecé a leer sus libros no le conocía, pero la portada de aquel primer volumen de "Net Force" me llamó mucho la atención, y más aún al enterarme que el libro trataba de una agencia de seguridad informática. Aquellos libros de Net Force me descubrieron a Tom Clancy, al que sería mi "amigo" y "compañero" durante muchos meses, que seguí leyendo libros suyos.

Recuerdo con cariño muchas veces en clase, en secundaria, verme entre clase y clase apurando apenas un puñado de hojas y maldiciendome por no leer más deprisa cuando llegaba el profesor. No podía controlarme, necesitaba leer y saber que seguía después. Con frecuencia el profesor solía explicar algún tema concreto y luego ponía ejercicios para hacer el resto de la clase. Con velocidad de rayo los terminaba y, como recompensa, podía arañar más minutos al reloj para seguir volando mi imaginación por Egipto, Vietnam o donde se desarrollase aquel libro. Tampoco olvido que durante un período de unos dos o tres años leía a un ritmo de seis o siete libros por mes, pero leyéndolos todos a la vez.

Pero como todas las cosas buenas, en algún momento llegó el final. Por así decirlo, se me acabó el combustible de lectura, cada vez leía menos, cada vez encontraba menos interesantes los libros de las estanterías de la libreria. Y tampoco tenía dinero para comprar los que de verdad me atraían.

Un amigo me prestó su ejemplar de "La estancia azul", de Jeffery Deaver, y aquel libro me hizo recordar sensaciones del pasado, sensaciones perdidas en el tiempo que añoraba.

Coincidió con la salida a la venta de "El código Da Vinci", de Dan Brown. Pero nunca me ha gustado dejarme llevar por las modas, así que me propuse no leerlo, aunque todos me invitaban a ello. En lugar de eso compré "Ángeles y demonios", del mismo autor. Fue tremendo ese libro, en apenas dos días lo terminé. Había que añadir a Dan Brown a mi lista de escritores favoritos. No tuve dudas, fui a por "El código Da Vinci", me daba igual mi código de honor, no iba a matar a nadie y también lo leí en dos días. Pero no era suficiente, necesitaba más. Me enteré de que había otro libro escrito por D. Brown, "La fortaleza digital" y que, para colmo, su desarrollo incluía España. Rompí la hucha y lo compré. Recuerdo que aquel día mi padre tenía que recogerme en un semáforo cuando viniera de trabajar. Tardó más de lo esperado y, mientras le esperaba sentado al pie del semárofo sobre el bordillo de la acera, leí casi todo el libro. Lo acabé aquel mismo día que lo había comprado. Después de aquello, algunos sucesos ocurrieron en mi vida y volvieron a alejarme de mi pasión por la lectura.

En el presente me seguía costando coger un libro con ganas. Pero lo he vuelto a hacer. Hace dos días me prestaron un ejemplar de "El símbolo perdido", de D. Brown y he vuelto a engancharme. Voy despacio, tengo menos tiempo, pero no lo dejo. También estoy tratando de comprar "La conspiración" y los dos últimos libros de la llamada "Saga de las estrellas", del autor Pedro Terrón, cuyo primer libro "Kalixti" es el segundo que más veces he leído.


Aunque no lo he mencionado aún, también he gustado de saborear la literatura clásica, como "El Quijiote" o la "Ilíada de Homero" (ambas en versión reducida), el "Lazarillo de Tormes" y algunos más.

Así ha sido mi vida con la lectura. A veces apasionante, con un romance desmedido en el que el mundo de fantasía, magia y aventura cobraba más importancia que la realidad.

España siempre ha sido conocida como un país de pocos lectores. Lástima siento por aquellos que ven un libro de 100 páginas y se ponen a llorar. Pero en el fondo les comprendo, pues no todo el mundo puede sentir este romance indescriptible que es pasar noches en vela con un libro y una lámpara.

Querido lector, si has soportado este tocho que he escrito hasta aquí, primero te daré las gracias por leerlo y después te diré algo más. Si eres lector, felicidades. Si no lo eres, inténtalo, abre tu mente a nuevos mundos, criaturas mitológicas que solo existen en la imaginación o conviértete en un espía de la CIA.

"Mis amigos, los libros, lo interminables libros... Aquellos amigos que siempre encuentro despiertos a altas horas de la noche, aquellos que siempre esperan ansiosos un reencuentro conmigo."


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Edito:

Ya me hice con un ejemplar de 2º mano de "La conspiración", en breve lo empezaré.

En cuanto a Kalixti 2 y 3 me temo que están descatalogados... Una gran tristeza la que me he encontrado. Se que el 2 aún lo puedo conseguir, pero sin el 3... Ya no me gusta tanto la idea.

Carta del jefe indio Seattle al presidente James Monroe

Publicado por Daniel Sebastián , 28 de enero de 2011 20:23

A lo largo de la historia el ser humano a cometido barbaridades atroces de las cuales al mirar al pasado y conocerlas siento verguenza, verguenza ajena y repulsiva hacia esta especie a la que pertenezco, la humana.

No entra en mi cabeza que un ser similar a mi, supuestamente inteligente, sea capaz de cometer horrores como los campos de exterminio, las matanzas en guerras fraticidas o, como el caso que trato a continuación, la masacre del pueblo indio de américa, nativos que primero cuidaron de la tierra que habitaban, y después la regaron con su sangre tiñiéndo todo con el rojo de su sangre derramada.

En honor al pueblo indio, a aquellos inocentes que lo perdieron todo, este post, este recuerdo, que es la carta de un jefe indio. A mi me ha hecho reflexionar durante varios días, no me la saco de la cabeza. ¡Qué razón tenía en cada frase que escribíó! Degusten la carta, a continuación.


CARTA DEL INDIO SEATTLE DIRIGIDA AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS JAMES MONROE EN 1819

El gran jefe de Washington ha mandado hacernos saber que quiere comprarnos las tierras junto con palabras de buena voluntad. Mucho agradecemos este detalle porque de sobra conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad.

Queremos considerar el ofrecimiento porque también sabemos de sobra que si no lo hiciéramos los rostros pálidos nos arrebatarían las tierras con armas de fuego. Pero, ¿ Cómo podéis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea nos resulta extraña.

Ni el frescor del aire ni el brillo del agua son nuestros, ¿ Cómo podrían ser comprados? Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. La hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo. Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cuando comienzan el viaje a través de las estrellas, nuestros muertos en cambio, nunca se alejan de la Tierra, que es la Madre. Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo y el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

El agua cristalina que corre por los ríos y arroyos, no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiésemos, tendríais que recordar que son sagradas y enseñárselo así a vuestros hijos. También los ríos son nuestros hermanos porque nos libran de la sed, arrastran nuestras canoas, y nos procuran los peces. Además, cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Sí, gran jefe de Washington, los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimento de nuestros hijos. Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos, y que también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Por supuesto, que sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de ser. Tanto le da un trozo de tierra u otro, porque no la ve como hermana, sino como enemiga. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y sigue caminando, deja atrás la tumba de sus padres sin importarle, secuestra la vida de sus hijos, y tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devora la tierra dejando detrás sólo un desierto.
No lo puedo entender, vuestras ciudades hieren los ojos del hombre de piel roja. Quizás sea porque somos salvajes y no podemos comprenderlo. No hay un solo sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas, o el rumor de las alas de un insecto. Quizá es que soy un salvaje y no comprendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oído. Y yo me pregunto. ¿ Qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza, o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa? Soy un piel roja, y no lo puedo entender. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía, o el perfumado aroma de pinos.

Cuando el último piel roja haya desaparecido de esta tierra, cuando no sea más que un recuerdo su sombra, como el de una nube que pasa por la pradera, entonces todavía estas riveras y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo. Porque nosotros amamos este país como ama el niño a los latidos del corazón de su madre. Si decidiese aceptar vuestra oferta, tendría que poneros una condición. Que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida.

Tengo vistos millares de búfalos pudriéndose abandonados en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo, al que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿ Qué puede ser del hombre sin los animales? Si todos los animales desapareciesen, el hombre moriría en una gran soledad. Todo lo que le pasa a los animales muy pronto le sucederá también al hombre. Todas las cosas están ligadas. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurre a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

De una cosa estamos bien seguros, la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Todo va enlazado como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. El hombre no tejió la trama de la vida, él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo dios pasea y habla con él de amigo a amigo queda exento del destino común.
Después de todo quizás seamos hermanos, ya veremos.

Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra algún día. Nuestro dios es el mismo dios. Vosotros podéis pensar que ahora él os pertenece, lo mismo que deseáis que nuestras tierras os pertenezcan, pero no es así, él es dios de todos los hombres y su compasión alcanza por igual al piel roja y al hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para él, y si se daña se provocará la ira del creador. también los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. El hombre no ha tejido la red de la vida sólo es uno de esos hilos y está tentando a la desgracia si osa romper esa red. Todo está ligado entre sí como la sangre de una misma familia. Si ensuciáis vuestro lecho, cualquier noche moriréis sofocados por vuestros propios excrementos.

Pero vosotros caminareis hacia la destrucción rodeados de Gloria, y espoleados por la fuerza de Dios que os trajo a esta tierra, y que por algún designio especial os dio dominio sobre ella y sobre la piel roja. Ese designio es un misterio para nosotros, pues no entendemos porque se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombre, y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlanchines.

Dónde está el bosque espeso? Desapareció. ¿ Dónde está el águila? Desapareció. Así se acaba la vida, y sólo nos queda el recurso de intentar sobrevivir.

Fdo. Seattle

Edito: Añadido audio de la carta leída en el programa "La rosa de los vientos" del difunto J. A. Cebrián.

Para escuchar ir a: Goear

Ya soy implantado BAHA

Publicado por Daniel Sebastián , 14 de enero de 2011 11:55

Allá por el mes de Octubre de 2010 fui operado en el hospital "Ruiz de Alda" por los doctores Salinero y Bracero, del servicio de otorrinolaringología.

La operación era para implatarme un BAHA.

El BAHA es un implante coclear para, en mi caso, mejorar mi audición, pues soy casi sordo.

A diferencia de los otros audífonos convencionales, este requiere cirugía previa, pues se tiene que implantar un pilar (Tornillo) en el cráneo. Esto es así por que el sonido viaja por vía osea, es decir, por el cráneo y no por el conducto auditivo (oído).

En concreto me han implantado el procesador BP100 que es digital.

Actualmente en España hay más de 1500 implantados de esta manera con éxito.

Espero que gracias a este implante pueda empezar a oír de una forma más normal, pues siempre he tenido muchos problemas con ello.

A continuación dejo fotografías del producto.






























Más información: Cochlear y Aseiba