Mi historia con los libros

Publicado por Daniel Sebastián , 30 de enero de 2011 13:25

En estos últimos días ha renacido en mi las ganas de leer libros. Y reflexionando en mi pasado literario, me dieron ganas de escribir estas líneas, que espero den esperanza de que en este país que habito, España, no todo está perdido. La gran mayoría de sus habitantes no leen ni los letreros de las tiendas, pero aún quedamos un irreductible grupo de lectores que amamos el olor de las páginas de un libro, pero mucho más su contenido.


Si me permites, te contaré lo más resumidamente posible como ha sido mi experiencia con los libros.

Siendo pequeño mis padres eran ávidos lectores, pero no lograban que yo siguiera sus pasos. Eso sí, pasaba incontables horas leyendo y releyendo comics de Mortadelo y Filemón, 13 Rue del Percebe, Zipi y Zape, Asterix y Obelix... Pero no había manera de que yo leyese un libro.

En cierta ocasión mi padre hizo un viaje de trabajo que lo mantuvo lejos de casa unos días. A la vuelta me trajo un regalo, un libro de Roald Dahl. El título de ese libro era: "Danny el campeón del mundo".

Aquel libro fue como descubrir el cielo. Lo devoré como si de un trozo de tarta de chocolate fuese. Y volví a devorarlo con las mismas ansias. Se había forjado un vínculo nuevo en mi vida, un vínculo que me acompañaría el resto de mi vida, al menos hasta el presente. El amor entre la literatura y yo.

Después de ese maravilloso libro leí otro famoso titulado "El pirata garrapata". Lo habré leído más de 5 veces... También está "Naricitas, tirador de lanza". Pero esos, a fin de cuentas, eran libros para niños. Y como todos los niños, también crecí y conmigo las ganas de aumentar el nivel de mis lecturas.

Así fue como empecé a leer libros de "mayores". Si no recuerdo mal el primero de estos libros fue un regalo que me hicieron "Asesinato en el Orient Express", de Agatha Crhistie. Maravillosa escritora que llegó a lo más hondo de mi corazón. Me encantaba como escribía, en especial los libros del famoso detective Hercules Poirot. Mi tío me regalo más de 15 libros de ella y, con el tiempo, compré muchos más.

Pero para mi sería difícil escoger un escritor, o escritora, favorito. Sin duda Agatha C. tuvo mucha importancia en mi vida, supuso un cambio. Pero también está Christian Jaqc, que gracias a sus fantásticos libros sobre Egipto descubrí un mundo de pasión como era el de la historia, la arqueología, el pasado.

También tengo que hacer mención especial de otro escritor que ha logrado mantenerme atado a un libro de inicio a final con la mínima pausa. Su nombre Tom Clancy. Cuando empecé a leer sus libros no le conocía, pero la portada de aquel primer volumen de "Net Force" me llamó mucho la atención, y más aún al enterarme que el libro trataba de una agencia de seguridad informática. Aquellos libros de Net Force me descubrieron a Tom Clancy, al que sería mi "amigo" y "compañero" durante muchos meses, que seguí leyendo libros suyos.

Recuerdo con cariño muchas veces en clase, en secundaria, verme entre clase y clase apurando apenas un puñado de hojas y maldiciendome por no leer más deprisa cuando llegaba el profesor. No podía controlarme, necesitaba leer y saber que seguía después. Con frecuencia el profesor solía explicar algún tema concreto y luego ponía ejercicios para hacer el resto de la clase. Con velocidad de rayo los terminaba y, como recompensa, podía arañar más minutos al reloj para seguir volando mi imaginación por Egipto, Vietnam o donde se desarrollase aquel libro. Tampoco olvido que durante un período de unos dos o tres años leía a un ritmo de seis o siete libros por mes, pero leyéndolos todos a la vez.

Pero como todas las cosas buenas, en algún momento llegó el final. Por así decirlo, se me acabó el combustible de lectura, cada vez leía menos, cada vez encontraba menos interesantes los libros de las estanterías de la libreria. Y tampoco tenía dinero para comprar los que de verdad me atraían.

Un amigo me prestó su ejemplar de "La estancia azul", de Jeffery Deaver, y aquel libro me hizo recordar sensaciones del pasado, sensaciones perdidas en el tiempo que añoraba.

Coincidió con la salida a la venta de "El código Da Vinci", de Dan Brown. Pero nunca me ha gustado dejarme llevar por las modas, así que me propuse no leerlo, aunque todos me invitaban a ello. En lugar de eso compré "Ángeles y demonios", del mismo autor. Fue tremendo ese libro, en apenas dos días lo terminé. Había que añadir a Dan Brown a mi lista de escritores favoritos. No tuve dudas, fui a por "El código Da Vinci", me daba igual mi código de honor, no iba a matar a nadie y también lo leí en dos días. Pero no era suficiente, necesitaba más. Me enteré de que había otro libro escrito por D. Brown, "La fortaleza digital" y que, para colmo, su desarrollo incluía España. Rompí la hucha y lo compré. Recuerdo que aquel día mi padre tenía que recogerme en un semáforo cuando viniera de trabajar. Tardó más de lo esperado y, mientras le esperaba sentado al pie del semárofo sobre el bordillo de la acera, leí casi todo el libro. Lo acabé aquel mismo día que lo había comprado. Después de aquello, algunos sucesos ocurrieron en mi vida y volvieron a alejarme de mi pasión por la lectura.

En el presente me seguía costando coger un libro con ganas. Pero lo he vuelto a hacer. Hace dos días me prestaron un ejemplar de "El símbolo perdido", de D. Brown y he vuelto a engancharme. Voy despacio, tengo menos tiempo, pero no lo dejo. También estoy tratando de comprar "La conspiración" y los dos últimos libros de la llamada "Saga de las estrellas", del autor Pedro Terrón, cuyo primer libro "Kalixti" es el segundo que más veces he leído.


Aunque no lo he mencionado aún, también he gustado de saborear la literatura clásica, como "El Quijiote" o la "Ilíada de Homero" (ambas en versión reducida), el "Lazarillo de Tormes" y algunos más.

Así ha sido mi vida con la lectura. A veces apasionante, con un romance desmedido en el que el mundo de fantasía, magia y aventura cobraba más importancia que la realidad.

España siempre ha sido conocida como un país de pocos lectores. Lástima siento por aquellos que ven un libro de 100 páginas y se ponen a llorar. Pero en el fondo les comprendo, pues no todo el mundo puede sentir este romance indescriptible que es pasar noches en vela con un libro y una lámpara.

Querido lector, si has soportado este tocho que he escrito hasta aquí, primero te daré las gracias por leerlo y después te diré algo más. Si eres lector, felicidades. Si no lo eres, inténtalo, abre tu mente a nuevos mundos, criaturas mitológicas que solo existen en la imaginación o conviértete en un espía de la CIA.

"Mis amigos, los libros, lo interminables libros... Aquellos amigos que siempre encuentro despiertos a altas horas de la noche, aquellos que siempre esperan ansiosos un reencuentro conmigo."


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Edito:

Ya me hice con un ejemplar de 2º mano de "La conspiración", en breve lo empezaré.

En cuanto a Kalixti 2 y 3 me temo que están descatalogados... Una gran tristeza la que me he encontrado. Se que el 2 aún lo puedo conseguir, pero sin el 3... Ya no me gusta tanto la idea.

1 Response to "Mi historia con los libros"

Mayka Says:

A mi tambien me fascina la lectura. Quizás porque me transporto... visito lugares que sé que jamás conoceré, ni historias que no viviré...

Ahora he empezado a leer "Ausländer" de Paul Dowswell.

En cuanto a mis favoritos está tambien "Angeles y demonios" junto a "Los buscadores de Conchas"

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